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El área residencial de las instalaciones industriales (Barrio Anglo)

El complejo fabril Liebig-Anglo con su área residencial  constituye un  ejemplo de company-town que se ha destacado, a lo largo del tiempo, por la escala territorial alcanzada -abarcaba grandes extensiones de campo, en suelo uruguayo y países vecinos donde se criaba el ganado que servía como materia prima- y por haber sido un modelo de urbanización que fue adoptado por otras empresas en Argentina y Brasil.

Desde que se instaló esta moderna industria que reunía, al interior de su perímetro, un saladero -manufactura tradicional de la campaña rioplatense- y una fábrica de extracto de carne –con tecnología novedosa y desconocida en la zona- se convirtió en un importante polo de atracción de peones de la región y de numerosos inmigrantes de diferentes partes del mundo.

Al localizarse la fábrica en un territorio despoblado, la empresa tuvo que resolver el alojamiento de sus trabajadores mediante la construcción de viviendas que se daban en alquiler. Con este accionar se intentaba arraigar a los recién llegados y obtener personal estable.

El área residencial que se conformó tuvo características urbanísticas y arquitectónicas diferenciadas muy vinculadas al desarrollo productivo que se fue dando. Esta evolución se puede dividir en tres etapas. La primera, llamada fundacional (1865-1890), comprende las actividades del saladero, de la fábrica de extracto de carne y la planta de fertilizantes orgánicos. La segunda, de expansión (última década del siglo XIX), responde al momento en que se incorpora una fábrica de carne enlatada o cornedbeef y se diversifica intensamente la producción. Por último, en la etapa de consolidación (1900-1920) la empresa empieza a

 

Los cursos de agua que atravesaban y dividían el territorio de propiedad de la empresa, permitieron establecer sutiles diferencias entre operarios, empleados y personal jerárquico en cuanto a la disposición de todo el equipamiento comunitario en la urbanización, con sectores destinados a cada grupo social: más cerca de los portones, el equipamiento social y cultural del personal jerárquico; entre los dos cauces de agua (actualmente cegados), el destinado a los obreros; a continuación de este y en dirección al arroyo Laureles, el espacio para la práctica deportiva.

Con respecto al alojamiento, a modo de síntesis se puede concluir que cada vivienda fue concebida para que reflejara el lugar que ocupaba su destinatario en el establecimiento. Los cuartos de peones, vecinos al camino de las tropas y de los corrales, fueron colectivos, ya que el personal, por lo general criollo, variaba según las fluctuaciones de la zafra. También ocuparon esas habitaciones aquellos obreros poco calificados vinculados con el embarque y la manipulación de productos de exportación.

Las costosas maquinarias de la fábrica exigían que trabajadores de algunas secciones, maquinistas y jefes –que por lo general eran alemanes o ingleses– vivieran dentro del perímetro del establecimiento para poder responder inmediatamente ante algún desperfecto.

La forma de ocupar el territorio en los inicios fue más intuitiva; no tuvo una planificación especial. Se fue adaptando a las posibilidades del terreno, aunque sin descuidar las jerarquías, que se manifestaron de diferentes maneras: en el diseño de un jardín en las primeras casas de los jefes, en la localización de la casa grande sobre la cota más alta y con un gran parque, o en las viviendas de los gerentes orientadas en función de la costa. También, algunos atributos externos, como los materiales de construcción utilizados en las casas, buscaban reflejar la estratificación de la comunidad.

En el sector obrero las viviendas eran exentas o adosadas con baños y cocinas externos. Solo aparecen intentos de planificación casi al final, con un conjunto de casas apareadas sobre un trazado en forma de retícula que no se completa.

Es de destacar el cuidado especial que tuvo la empresa por el paisaje que se manifestó en una importante forestación.  La fábrica y su entorno arbolado formaban parte de un modelo de industrialización que intentaba cambiar la situación del obrero. O sea, lograr un medio ambiente que mejorara su condición de proletario y que lo alejara de los “males sociales” mediante el trabajo en el jardín y en la huerta, recursos que habían sido implementados, con distintas variantes, en numerosas company-towns. También se percibe la influencia del movimiento higienista, que sostenía que buenas áreas verdes, en las ciudades, lograban reducir las enfermedades.

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