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Características del Museo

 

El Museo de la Revolución Industrial es un Museo vitrina y un Museo de Sitio.

La Sala de Exposiciones propiamente dicha del Museo de la Revolución Industrial, está armada en la planta baja de un antiguo edificio de mampostería de 1872[1]. El diseño de la Sala de Exposiciones permite al visitante recorrer las principales aristas de esta gran historia del trabajo: inicios del Establecimiento Fabril, incorporación de la tecnología del frío, principales procesos de incorporación de tecnología al Sitio, cuartelillo de bomberos, los productos, los sectores de la fábrica, el obrero y las nacionalidades.

Conforma parte obligada de la visita al Museo, subir a la planta alta y visitar las antiguas Oficinas Centrales de la etapa del Frigorífico Anglo del Uruguay S.A, que se conservan tal cual eran en su momento[2].

Tanto el Complejo Fabril en sí como el resto del barrio histórico y otros lugares de singular belleza e importancia dentro del Sitio Patrimonial, son un auténtico Museo de Sitio. Allí desde el Museo de la Revolución Industrial, se organizan visitas guiadas en un régimen continuo y en una oferta amplia y variada, incluidas en el Plan de Público.

 

Tipología del acervo

El Museo contiene material informativo, máquinas originales que explican los procesos industriales del procesamiento de la carne, un resumen de la historia del Establecimiento industrial, amplia información sobre los obreros y sobre las diferentes nacionalidades de obreros que llegaron a este lugar a trabajar en diferentes épocas de la vida del establecimiento fabril[3].

El acervo se encuentra inventariado y clasificado según su origen en: 1-Tecnología de la Industria, 2-Tecnología de la Construcción, 3-Tecnología de la Seguridad, 4- Tecnología del Transporte, 5-Tecnología de la Administración, 6-Tecnología Científica, 7-Información Social, 8-Energía, 9-Iconografía, y 10-Comunicación.

También y dada la relevancia y escala del Complejo Fabril, el Museo administra y gestiona varias secciones de la Fábrica, que se encuentran inventariadas y a las que se accede en las visitas guiadas. Cada Departamento y/o Sección de la Fábrica son notables recintos industriales y conforman un auténtico y único Museo de Sitio. Actualmente se visitan las siguientes secciones: Sala de Máquinas, Usina Eléctrica, Extracto de Carne, Lavado de ganado, Playa de Faenas, Cámaras Frías, Lavandería, Conservas y Cocinas, Latería Mecánica, Bomba de incendio, Casa Grande y Ex Pintada (actual Salón del Automóvil bajo la Dirección de Turismo).

En vista de la relevancia de otras secciones, se encuentran dentro del plan de obras del Museo para los años siguientes, incorporar otras importantes secciones en el período 2015-2017: Laboratorio Liebig´s Anglo, Tanques de agua, Filtros y bombas, Sala de Calderas, Grasería y Pintada (total).

Si bien la Sala de Exposiciones ofrece información y un relato fascinante sobre la vida fabril, la visita y el acceso a los diferentes ámbitos industriales son una experiencia que atrapa fuertemente al público y hace único a este lugar, dado que es difícil encontrar sitios tan completos dentro del Patrimonio Industrial de la región y del mundo.


 

[1] Este edificio fue, en épocas de la Compañía Liebig´s, destinado para la fabricación de fertilizante de base orgánica, el conocido “guano”. Mas adelante, en períodos del Frigorífico Anglo del Uruguay S. A., allí eran los almacenes generales de la Fábrica. Esa función la mantuvo hasta el cierre en 1979.
[2] Allí se visualiza el mobiliario original y la forma del trabajo administrativo, como también la organización según las jerarquías de mando, estando hoy tal como eran en esa época. Se destacan entre otras cosas, las marcas (huellas) que revelan el desgaste de la tabla de madera del piso, dejadas por el Empleado José Elgarte, que trabajó ininterrumpidamente por 40 años.
[3] En la Sala de Exposiciones del Museo de la Revolución Industrial se destaca el mural “con alma y vida” realizado por el pintor local Ricardo Ríos, incorporado en el año 2008, en homenaje al obrero del Anglo. Otro atractivo insólito lo ofrece el ternero de dos cabezas, extraído del vientre de una vaca en el año 1956.

 

 

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